MI PRIMER LIBRO DE RECETAS
 
La idea de este libro es sencilla como su título: mostrar las cosas que más me gustan de la cocina. Lo que me gusta cocinar (y por ende, comer), pero también cómo me gusta servir, meneras de presentar los platos, la posibilidad de probar las infinitas combinaciones que existen, de colores y de sabores. Mi primer libro de cocina resume lo que hago y lo que disfruto: usar siempre las cosas más lindas y más ricas de la mejor manera posible, no escatimar, no guardar. Crecí en una familia cuyo centro era la cocina; ese era nuestro lugar de encuentro. Las dueñas de ese espacio: mi mamá y su mamá. Los que andábamos por ahí, curiosos y asombrados: mis hermanos y yo. Nuestras peleas infantiles tenían que ver casi exclusivamente con quién se quedaba en la primera fila de la cocina. Mi abuela nos buscaba en el colegio, nos llevaba a su casa y nos hacía de comer: siempre había una ensalada, más unas papas, y carne y un pan tipo zeppelín. Los desayunos igual: muchos sabores; mucho para elegir. Y  postres, claro. Mi mamá se dedicó años a hacer tortas para vender. Y yo empecé por ahí. Es el mejor lugar: tiene algo matemático, es raro salirse de la receta. Es verdad que no se puede ser muy creativo, pero si se hace bien, ya hay un enorme campo ganado. Después vendrán la intuición, el ensayo, el error… Y la audacia.

El tiempo pasó y la cocina pasó a ser “mi” cocina. Y mi cocina fue cambiando también. Empecé a conectarme con materias primas y modos de preparación más saludables, a desarrollar unas ganas tremendas de querer cuidar y cuidarme. Comer bien o mal, preocuparte por vos y por los demás… eso te define. Y ese camino me llevó a la cocina saludable, que por cierto no se agota en el slogan: por ahí descubrí otro tipo de ingredientes, más formas, más sabores, nuevos desafíos. Creo que comer bien tiene que ser un hábito. Lleva más tiempo que comer mal, es verdad; pero da infinitas satistacciones. Hay que tomar una decisión en ese sentido, y sostenerla. Y Mi primer libro de cocina también apuesta a eso. Y a mostrar que la idea de “comer bien” es muy amplia: no se trata de “nunca más toco un bife”. No me gustan los extremos y no soy una persona que permanezca mucho tiempo en un mismo lugar.

Tomo las cosas que me gustan y me hacen feliz. Me encantan las frutas secas, las semillas, el aceite de oliva, los quesos. En mi casa eso nunca falta, porque ahí está en A, B, C, la base, los pilares. Ahí está “mi shopping”: en eso gasto, esos son mis lujos. ¡¡¡Nunca en peluquería, siempre en aceite de oliva!!!. Bienvenidos a este libro, a estas sencillas recetas que, como me enseñó el gran Francis Mallmann, están hechas con buenos productos y poca elaboración. Nada complicado. 100 x 100 disfrute.